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El turismo rural comunitario aún es incipiente en El Salvador a pesar de contar con potencialidades para su evolución como un sector competitivo. Desarrollar dicho potencial, sin embargo, requiere de una apuesta estratégica nacional. Es por esta razón que Fundación PRISMA organizó un Intercambio de Experiencias de Turismo Comunitario Guatemala-El Salvador, éste se desarrolló del 26 al 28 de agosto y participaron funcionarios de gobierno, líderes territoriales del sector turístico, centros de formación y cooperantes. Los objetivos del Intercambio eran conocer experiencias significativas de Guatemala, que puedan aportar lecciones útiles para el desarrollo del Turismo Comunitario en El Salvador y estimular redes sociales que potencien el turismo rural comunitario en El Salvador. La importancia de conocer la experiencia guatemalteca se debe a que muestra como algunas comunidades indígenas y campesinas, a partir de la revalorización de su cultura y su relación con su medio ambiente, están apostándole al turismo como una manera de diversificar sus fuentes de ingresos. Entre los lugares que visitaron están la comunidad Chapín Abajo, ubicada a 12 kilómetros de la cabecera departamental, El Estor, municipio perteneciente al Departamento de Izabal; el Refugio de Vida Silvestre Bocas del Polochic; Lago de Izabal y el Parque Nacional Río Dulce hacia Lagunitas Salvador; y el proyecto Ak' Tenamit, el cual está dedicado a reforzar las comunidades indígenas a través de programas propios de salud, educación y auto financiación; entre otros. Actualmente en Centroamérica, varias comunidades campesinas están participando en experiencias de turismo rural comunitario; este tipo de turismo se desarrolla en zonas rurales y se distingue porque la población local, en especial pueblos indígenas y familias campesinas, a través de sus formas de organización, ejerce un papel protagónico en la implementación, gestión y control de las actividades turísticas, así como en la distribución de sus beneficios. |
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